12 de octubre de 2015

LOS BACKWATERS DE KERALA.

Un gran escaparate natural y testigo del modo de vida del sur de India
 
Allepey. Kerala. INDIA. Marzo 2008


Un lugar que debe despertar fascinación por India para ver el día a día y la forma de vida de este mágico país, es un paseo fluvial por los Backwaters de Kerala.
Nótese que escribo "India" y no "La India" que aunque están ambas aceptadas, no entiendo esa necesidad de añadirle el artículo.
Para mucha gente en su primera visita a India, Jaipur, Agra con su Tal Mahal y la capital Nueva Delhi, parecerá ser más que suficiente. Para un servidor el sur de India ofrece muchas más bellezas, no solo artificiales construídas por la mano del hombre, también naturales y los Backwaters son para mí el mayor exponente.
Los Backwaters es una amplia área natural del Estado de Kerala formado por una red de ríos, canales y lagos.
En ellos, mucha biodiversidad de fauna y flora autóctona. Muchas aves migratorias encuentran aquí un lugar más placentero huyendo de la fría Siberia, y una vegetación en concordancia con su posición tropical donde los cocoteros, plataneras y palmeras imperan con su presencia.
 


En medio de todo ello, muchas pequeñas aldeas donde la vida de sus gentes empieza y termina alrededor de sus ríos.
Si, ¿pero cuál es la mejor manera de conocer este lugar?
Obviamente en un lugar tan fluvial, en un transporte también fluvial.
El "Houseboat" se convierte así en el mejor medio para explorar y recorrer esta área natural.
Son embarcaciones de diferentes tamaños y nivel de "lujosidad" variada. Todas tiene en común sus arqueadas formas de su techo de caña y elementos naturales de la vegetación de la zona, como palmeras y paja. Básicamente es una cabaña sobre una barca.
Hasta Alleppey llegué en tren, pero hay otros puntos desde empezar a conocer el recorrido. Esta pequeña localidad de Kerala es una de las comunes.
Como en cual lugar de cierto interés turístico, surgen muchos negocios alrededor para obtener un beneficio económico.
Existen empresas que te organizan un crucero en esas embarcaciones, a un estilo un tanto pomposo y de diferentes días. No son baratas, pero está orientado a un turismo de placer.
Yo recomiendo, si eres mochilero como yo, ir al embarcadero y negociar directamente con algún propietario de alguna pequeña embarcación. No os van a faltar, pero tampoco notareis ningún acoso para que alquiléis una.



En mi caso conseguí una para el recorrido de un día por 65 euros. Un día entero con la noche incluida, "el patrón" y su ayudante,
Aadi y Maalik que  me trataron inmejorablemente. Además con dos comidas completas y desayuno. No está tan mal para ese precio, yo solo y sin nadie más.

Bien, pues sobre las 11 de la mañana empezó la cosa a ponerse en marcha. 
Momento para meter el reloj en la mochila, el móvil, quitarse las zapatillas, arremangarse los pantalones y ponerse cómodo.
La situación ideal para resetearse. Lo demás viene sólo...

La travesía se convierte en un escaparte perfecto para contemplar la vida de una manera natural de la gente. Mujeres lavando ropa en la orilla, o en lo que le llaman allí como "ghats". Niños y niñas que uniformados van a la escuela, hombres pescando con medios muy básicos y gente que usa el río para bañarse como su ducha matinal. A medida que empieza a meterse por canales más angostos se aprecian más estos detalles y no falta el saludo o la sonrisa del lugareño.

 


En cuanto el houseboat, al menos el que yo contraté, disponía de una humilde habitación, detrás la cocina y delante en la proa, un descansillo al aire libre con una mesita de mimbre donde se sirven las comidas.
La comida muy básica compuesta de arroz, acompañado de verduras diversas saltadas y especiadas con un intenso sabor a jenjibre y cardamomo.
De postre, plátanos del tipo mini, muy dulces por cierto y con una piel muy fina.

Entre horas se dio la oportunidad de probar el coconut feni. 
Un licor que se extrae del coco. Es muy curioso como los hombres llamados Toddy tappers se suben hasta lo más alto del cocotero para extraerles el jugo.


Cuando se va haciendo de noche el houseboat se aparta en un poblado y es una oportunidad para conocer y conversar con la gente. En mi caso tanto Aadi y Maalik me presentaron a varios lugareños y tuve además la ocasión de ver algunos pequeños templos hindúes y parroquias cristianas. La influencia portuguesa de esta área de India se hace notar a través de las iglesias.
Después momento de dormir bajo un triste ventilador y la red protectora contra mosquitos hasta que el cacarear de algún gallo te despierte.
No antes sin disfrutar del evocador atardecer de Kerala.
    

Por la mañana después del desayuno el houseboat va tomando rumbo hacia el punto de partida en el embarcadero de Alleppey.
Inmejorables recuerdos e imborrables sensaciones me aguardan hasta el día de hoy, donde siete años después, escribo este post para animar a quien desee visitar esta fabulosa parte del sur de India...


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By Carlos Martinez©
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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado cómo nos has acercado a India de una manera diferente y tan evocadora.
Gracias

Carlos el viajero dijo...

Gracias Antonio por comentar y de que te haya gustado. Un abrazo :)

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Amigo Carlos, como te prodigas tan poco a punto estoy si se me pasa esta experiencia tuya en los blackwaters. Muy interesante. Yo estuve por allí a primeros de los 90 y creo recordar que mi viaje fue un trayecto desde Allepey hasta Cochin por las blackwaters. En vez de tomar el bus, un barco con varios pasajeros. Todo el día de viaje. El sistema que has utilizado podría tener realmente su encanto ¡y además durmiendo!. Un abrazo, y sigue contando cosas.