23 de octubre de 2013

GUATAPÉ. El corazón de Antioquia.

Si hay un rincón en Colombia que combina belleza natural, tranquilidad y riqueza artística, ese es Guatapé. Mi lugar elegido para mi primer relato por este hermoso país de Sudamérica


Colombia, Antioquia. Febrero 2011


A unos 75 km de la ciudad de Medellín se encuentra este bello paraje antioqueño que le recordará a más de uno a una auténtica postal suiza. Un idílico paisaje con un lago de caprichosas formas entre islotes y recovecos. Todo ello bajo la mirada de un imponente peñón, o el Peñol de Guatapé como le llaman allí sus gentes, y un pintoresco pueblo como otros más que se pueden encontrar en el oriente de Antioquia

Desde la estación de Metro Caribe de Medellín donde se encuentra la Terminal Norte de Transporte, se puede tomar una buseta colectiva de la compañía Sotrasanvicente que por 11.000 pesos (4€ aprox.) te dejará en casi dos horas al punto más cercano del Peñol.

Recomiendo visitarlo en un día fuera del fin de semana donde según dicen, hay muchos visitantes. 
En mi caso no encontré a nadie más. Eso para mi es casi tan motivante en sí, que el encanto del propio lugar, ya que no soporto fácilmente las aglomeraciones como en tantos y tantos focos turísticos que se ven por el mundo. Creo que me entenderéis si habéis visitado alguna vez las Phi Phi de Tailandia, la Muralla China, o el Chichén Itzá por poner unos ejemplos. Claro que el otro factor importante, el atmosférico, no me acompañó por la neblina.


El Peñol de Guatapé es una negruzca roca de unos 220 metros de altura y 137 metros en su diámetro mayor que se sube por unas zigzagueantes escaleras hechas de ladrillo y mampostería. Bajo mi opinión con un aspecto parecido al del entramado de los cordones de una zapatilla que la recorre de abajo a arriba, deberían estar más disimuladas o más integradas estéticamente en la roca.

Se pagan 8000 pesos (3€) y son unos 20 minutos lo que dura la ascensión de sus 635 escalones donde a medida que se va subiendo, se contempla una bonita vista del lago. Una vez arriba hay algún chiringuito de venta de bebidas y una vista es impresionante.
No muy lejos se encuentran los municipios que comparten el nombre de esta protuberante roca.  El Peñol por un lado y Guatapé por el otro.

Es a éste último municipio al que me voy a referir por su singular belleza. Guatapé es también conocido como el "pueblo de los zócalos".  

Un municipio de unos 8000 habitantes donde el viajero al pasear por sus empedradas calles y en particular por su calle más representativa, la Calle del Recuerdo, no cesará de ver en las fachadas de las casas, zócalos y más zócalos. Todos ellos dibujados y tallados a manos por artistas con temáticas relacionadas con el día a día de  la vida antioqueña. Escenas relacionadas con burros trabajando las tierras, artesanos y flores son las más comunes. 


A diferencia de otros pueblos paisas, los zócalos son la característica que define este pueblo. En su día diseñados como simple protección de la fachada contra los picoteos de las gallinas, y en la actualidad convertido desde hace más de un siglo en una expresión artística muy definida.

Además de los zócalos de sus fachadas, el trabajo fino de sus artesanos carpinteros, se refleja en sus balcones y ventanas de madera como buen pueblo paisa, palabra que escuchará muy a menudo el viajero muy vinculada a esta zona de Colombia.

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen y el malecón desde donde se pueden dar paseos en barca por el lago de Guatapé, se puede completar esta visita. 

Este municipio lo utilicé como punto de partida para visitar otros como Marinilla y Rionegro de los que otro día hablaré, que aunque diferentes, muy pintorescos también y muy paisas en toda su esencia....


By Carlos Martinez©


1 comentario:

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Interesante enclave: "El Peñol de Guatapé", y muy bonita zona. No conocía el lugar, aunque sí recordaba (por esos recorridos fotográficos y de documentación que hacemos los que nos apasionan los viajes) esa intrincada escalera -como tu dices- ese "entramado de los cordones de una zapatilla". Lo de los zócalos, una maravilla.
¡¡Tengo que volver a Colombia!!, que visite hace ya muchos años.
Un abrazo, viajero.