18 de junio de 2013

PORTOBELO. El baluarte panameño.

¿Quieres encontrar un lugar con aires caribeños, un prolífico pasado histórico y colonial, testigo de numerosas batallas, y con estigmas de una cultura de origen africano? Estás en el lugar ideal : Portobelo



Panamá, Febrero 2011
Portobelo, hoy en día convertido en un rincón panameño con mucha historia, es además de un lugar con singular excelencia natural, la manera como Colón nombró a este enclave centroamericano tras descubrirlo en su cuarto viaje.
Situado a algo más de un centenar de kilómetros desde la capital, se puede llegar tomando un bus con dirección a Colón. El recorrido va por una autopista y en muchos tramos paralelo al ferrocarril. 
Hay que apearse en la localidad de Sabanitas, que no es un lugar que tenga mucho de interés para el viajero, pero notará en seguida en comparación con la capital, que la inmensa mayoría en esta población es de origen africano, como en casi toda la provincia de Colón. La mayoría llegados en tiempos pasados de zonas antillanas como mano de obra para la construcción del canal.

Sabanitas se convierte así en el cruce de caminos donde hay que tomar otro bus más local. Justo en frente de un gran supermercado llamado Rey, esperaremos este bus muy colorido y tuneado parecido a los «diablos rojos» de la capital, y que por un dólar nos dirigirá hasta Portobelo, eso sí, tras innumerables paradas que recorre en una sinuosa carretera. 

                                                      Portobelo desde el Castillo de Sal Jerónimo

Las idílicas vistas del mar Caribe nos dejará altamente recompensados .

Después de pasar por numerosas escuelas de submarinismo y a medida que vamos divisando el Fuerte de Santiago junto al mar, nos va dando los indicios de nuestra aproximación a esta tranquila localidad donde el bus termina su recorrido, justo en la plaza de la Iglesia de San Felipe.

Desde de este punto hay básicamente tres lugares que hay que visitar para conocer Portobelo caminando.

La Iglesia de San Felipe, que si bien por su fachada no es precisamente una joya arquitectónica de primer orden, en su interior acoge motivos interesantes como el «Cristo Negro», que es el gran protagonista y donde cada 21 de Octubre miles de fieles van a venerarlo. Seguramente encontréis alguna persona encargada de la limpieza. Os podrá dedicar un poco de su tiempo para detallar con pelos y señales cada rincón de la iglesia y de la peregrinación que se da en ese día. Los puestos de venta que hay a la salida con objetos religiosos referentes a este Cristo, os puede dar una idea de lo que representa este icono religioso para los panameños.

El Castillo de San Jerónimo con sus dieciocho cañones apuntando al mar, nos ofrece un clara puesta en escena de cómo serían las innumerables batallas contra los célebres piratas Edward Vernon y Henry Morgan.

Este castillo donde se conserva la zona amurallada con sus miradores, el aljibe y la batería de cañones, sirvió de bastión para la defensa de este enclave estratégico desde donde partían los barcos cargados de tesoros, que procedentes del Perú principalmente, se dirigían a la península. Muchos fueron los combates acaecidos en este lugar y que a día de hoy se conserva mejor que los fuertes cercanos de San Fernando y de Santiago.

No hay que pagar ninguna entrada y está detrás del edificio de la aduana bordeando la bahía.

La Aduana o Real Contaduría, es el edificio histórico de principios del siglos XVII donde albergaba el oro y plata para ser posteriormente embarcado a los galeones con dirección a España. Es de una enorme robustez con unos imponente arcos aunque con un aspecto bastante diáfano en su interior con grandes espacios sin ningún tipo de mobiliario. En la parte inferior se puede visitar un museo que cuesta cinco dólares para extranjeros, aunque con un dólar pude acceder. Es una sala que muestran armas, mapas, fotos y objetos de la época colonial, y también relacionado con Portobelo y sus tradiciones.

Ya por último, si se quiere hacer tiempo para la salida del bus de regreso, se puede visitar la Iglesia San Juan de Dios, que es su tiempo fue precisamente un hospital y que con el tiempo se convirtió en iglesia. Un paseo por las calles de esta tranquila localidad externa al turismo masivo, o probar el pescado local en los modestos restaurantes de que dispone, brindará al viajero una productiva jornada cultural lejos de la bulliciosa capital panameña.



4 comentarios:

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Oye, pues yo estuve en Portobelo un mes antes que tú, más o menos. Cuando aparecí por allí (no lo ví como un lugar muy interesante, y el castillo no estaba muy bien conservado) acababa de haber un corrimiento de tierras, debido a las tormentas, y varios (creo que fueron 10 o 12) habitantes murieron al destruir sus casas. A veinte metros del castillo.
Bonita bahía, es verdad.

Librería Patagonia dijo...

Muy interesante artículo Carlos!!! Sinceramente eres un auténtico viajero!!!

Carlos el viajero dijo...

Gracias a vosotros, que con vuestra profesionalidad nos empujáis a ser cada día mejores viajeros. :)

Anónimo dijo...

hola voy a portobelo espero tus articulos nos sean de buena informacion siempre es bueno saber algo de donde uno viaja ........