15 de marzo de 2013

HIROSHIMA. Un instante para la reflexión.

JAPÓN, Noviembre 2001


Hay muchas ocasiones cuando viajamos, que tenemos que ver y revivir emociones y sufrimientos de un pueblo en forma de memoriales, desmedidos monumentos y enormes estatuas y motivos, que hacen recordar de alguna manera un hecho histórico para que no pase desapercibido, y que sirva de ejemplo para que no suceda nunca más.

Seguramente nombrar la palabra Hiroshima simboliza para todo el mundo un ejemplo de atrocidad que jamás la humanidad pudo imaginar que hubiera sido  capaz de hacer, hasta que aquel 6 de Agosto de 1945 marcó para siempre un antes y un después, y que a día de hoy aun quedan secuelas difíciles de superar.

Para cualquier persona que tenga un mínimo de sentimientos, no es nada difícil identificarse con el sufrimiento que sufrió el pueblo japonés ante este ataque nuclear. 


Para este viajero, más si cabe, se quedó perplejo y lleno de indignación, cuando años más tarde visitó el estado de Tennessee de Estados Unidos y en una revista turística recomendaba visitar Oak Ridge, el lugar donde se fabricó secretamente la famosa bomba y con palabras textuales "gracias a ella se terminó la segunda guerra mundial".

Tres años más tarde en un viaje a Manila, mi percepción del pueblo japonés se quedó muy deteriorada a raíz de visitar las ruinas de Intramuros y generadas por los bombardeos de la fuerza aérea japonesa sobre la capital filipina durante la ocupación del archipiélago. Me daba mucho coraje no poder disfrutar de esta parte colonial de la ciudad, también por la desmesurada ambición imperialista del país nipón que bañó de sangre sobre gente civil e inocente las Filipinas, Corea y más áreas del sudeste asiático.

Dejo mi reflexión en el aire para en vez de culpar a unos o a otros, culparnos nosotros mismo como condición humana, y de que no vuelvan a ocurrir estas masacres infundadas en ningún lugar del mundo.

En cuanto a la ciudad en sí, el viajero que llegue a la misma, no encontrará una ciudad diferente del resto del país, ni mucho menos devastada ni asolada, sino una ciudad moderna como tantas, y muy accesible con el tren bala gracias a la magnífica red ferroviaria de alta velocidad del país.




Seguramente, lo más significativo sea visitar el Hiroshima Peace Memorial Park, el lugar de referencia de la ciudad.

Como es de esperar, esta lugar está lleno de alusiones a la bomba atómica.
Una vez el viajero baje de los típico tranvía verde en la parada Genbaku Dome-mae Station, detectará rápidamente la cúpula del edificio Genbaku en el mismo estado que se quedó después del bombardeo junto al río Ota.

No es un edificio que tenga algún valor arquitectónico, pero tiene mucha carga emocional. En ese mismo lugar se dice que muy cerca tuvo el impacto la bomba, y así como está en la actualidad, es el estado como se quedó en aquel momento tras el bombardeo.

Junto a él, una gran explanada nos descubrirá más momentos relativos al acontecimiento:

El monumento funerario Memorial Cenotaph, un arqueado bloque de cemento donde figuran los nombres de las personas fallecidas.

También la incombustible Peace Flame, la llama de la Paz que no puede faltar en este tipo de lugares.

Un museo de la Paz, el Hiroshima Peace Memorial Museum, donde se muestran muchos artefactos que quedaron tras el bombardeo, pero para mí sin duda lo que más tocó el corazón fue el   Children's Peace Monument donde se hace un especial recuerdo a los niños fallecidos por la bomba. En este monumento se alza la figura de  Sadako Sasaki. Esta niña murió como consecuencia de la leucemia que adquirió por efectos de la radiación. 

En el monumento hay miles de figuras de papel de colores ofrendadas especialmente por niños con leucemia que acuden al monumento siguiendo los pasos de Sadako la cual dejó el firme deseo de que cualquiera que hiciera más de mil figuritas de papel se sanaría de la enfermedad. 

 En resumen es éste es un lugar que recuerdo especialmente,  y puede ser una valiosa visita para conciencia.

 
No queda muy lejos de otros puntos de interés como la isla de Miyajima, otro lugar que recomiendo enormemente.

3 comentarios:

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Tal y como dices, una ciudad para el recuerdo y para la conciencia como humanidad.
No conozco Japón ¿lo conoceré algún día?.
Un abrazo.

Bleid dijo...

Cuando estuvimos en Japon, no pudimos por tiempo visitar Hiroshima
debe ser un lugar que como bien dices , nos debe hacer reflexionar y darnos cuenta de lo pequeños que somos, pero lo que podemos llegar a destruir
un abrazo

Pablo Solórzano dijo...

Hola Carlos esta es para agredecerte tu visita y comentario a mi blog, ya te he agradecido allí pero igual quería hacerlo en tu blo. Y de paso decirte que me pareció buenisima idea la de visitar Hiroshima, nunca se me había ocurrido pero creo que sí,que es un lugar con un simbolismo tremendo para todos los que amamos la paz, buena entrada. Saludos!