2 de febrero de 2011

MYSORE. La ciudad india de los palacios.

India, Marzo 2008

Mysore , es un destino que no puede faltar para ningún viajero que quiera tener una visión global del sur de la India situada en el estado de Karnataka.

Esta ciudad, sin ser la más importante de dicho estado, ya que es Bangalore, si es culturalmente la de mayor importancia histórica en cuanto a la cantidad de palacios de su pletórico pasado de los Maharajás, los cuales ocuparon este territorio de la India antes de la colonización británica.


Sus variados y bellos templos, y todo ello en uno hermoso entorno natural hace un destino bastante interesante y que no dejará indiferente a ningún viajero. 






La vida de Krishnaraja Circ
Mi llegada a Mysore fue en tren desde Bangalore. Tomé el llamado Chamundy Express que en aquel entonces salió sobre las 7 de la mañana. El billete lo había reservado desde la estación de Chochín días antes y tratándose de un tren de tres horas de viaje, era un tren normal de los de pasillo en medio y asientos a un lado y otro. Bastante vacio por cierto, (cosa rara en los trenes hindúes) y un viaje tranquilito.

Mysore me recibió con un calor sofocante y seco que nada ayudaba a mi debilitamiento por la gripe. Ya habían pasado 15 días con esa maldita gripe de caballo que cogí en Sri Lanka y que no me la quitaba por más medicamentos que había tomado. En vez de pañuelos gastaba rollos de papel higiénico ya que no es fácil encontrar los típicos cleanex en las tiendas.

Era momento de buscar un lugar para dormir para mis dos días que tenía planeado pasar, y me moví mucho por la zona del mercado de Devaraja puesto que viendo el mapa de la ciudad parecía en una zona estratégica para moverse a pie a la mayoría de los sitios.

Lamentablemente no vi nada interesante donde mereciera la pena dormir con unas condiciones mínimas de limpieza y dignidad, y acabe yéndome a Sri Harsha Rd donde en la misma calle había como 5 hotelillos casi pegados.

Después de tantear precios y ojear habitaciones me hospedé en el Hotel Maurya Palace. 

Muchos hoteles en India utilizan complementos a sus nombres, como “Grand”, “Palace”, “Imperial” etc. que pueden inducirnos a algo con más categoría pero que en realidad son muy normalitos. Me pareció al menos limpio que es lo que valoro, aunque alguna cucaracha vi en la noche por la habitación.

Como simpática anécdota para recordar, me estaba un día afeitándome y oí un sonido como “hgu hgu” y no supe de donde venía ni que era ese sonido. Otra y otra vez sonaba el dichoso sonido, hasta que detecté que había un mono en el respiradero del baño. Nos miramos fijamente el uno al otro y se fue huyendo fugazmente. El primate era muy, muy feo, pero no dudo que por su forma de huir pensaría que yo lo sería más que él. El caso es que es muy normal ver estos monos trepando por las tuberías y cañerías de edificios y hoteles como si estuvieran en la misma jungla.

Mysore es una ciudad que se puede caminar bastante bien sin necesidad de tomar ni taxi ni rickshaw aunque tomé uno en una ocasión para subir a Chamundi Hill.

Mahishasura Demon
Chamundi Hill : En el sur de la India los rickshaws suelen ser negros ,a diferencia del norte que son de color verde, y en Mysore hay que pactar un precio. No fue difícil llegar a un acuerdo, para la subida y la bajada con el mismo rickshaw. Unas 50 rupias (0.90€), un precio razonable teniendo en cuenta el prolongado ascenso, la espera arriba y la bajada.

La subida hasta los 1062 m de altura fue de curva tras curva pero divisando un bonito paisaje del monte por un lado y de la ciudad al otro lado.

Una vez arriba se divisaba un bonito templo hinduista y una estatua de un guerrero llamado Mahishasura que por su aspecto parecía más a un ninot principal de falla valenciana que a otra cosa.

El templo llamado Sri Chamundeswari Temple sin ser muy colorido como otros en cuanto a las deidades que se ven en la fachada, si era interesante en cuanto a la devoción de los fieles que se veía. Tras hacer una pequeña ofrenda y recibir una flor de loto entré y lo entregué dentro. No sé que tienen estos templos pero me producen buena vibra y se impregna uno muy fácilmente de la cultura hindú en poco tiempo. Además la música repetitiva hindú que se oía a la salida daba un buen toque folklórico.

Salida del Templo Sri Chamundiswari en Chamundi Hill
Alrededor del templo, vacas un tanto escuálidas y muchos monos haciendo sus típicas diabluras, sacando restos de alimentos de las papeleras y “cochineandolo” todo. Hay varios letreros recordando la prohibición del uso de bolsas y botellas de agua de plástico debido a que se las comen las vacas y se pueden morir por ello.
Por las inmediaciones había un monumento de cinco metros de un toro llamado Nandi donde es muy visitado por peregrinos.
Era de momento de regresar y al buen señor del rickshaw no se le ocurre otra cosa para ahorrar gasolina que parar el motor y bajar a tumba abierta entre las curvas y con el motor parado ,no quise imaginar si le hubiera fallado el freno lo que hubiera pasado .

Después de bajar de nuevo a la ciudad y pagarle las 50 rupias acordadas. El señor me miró y me ponía cara de pena, moviendo la cabeza. Yo no sé si quería algo más o qué.

Templo Sri Chamundiswari en Chamundi Hill
En el sur de la India la gente mueve la cabeza muy a menudo y es una mezcla entre la aprobación y la negación, es un combinado de pequeños movimientos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.

La verdad es que me fui de India y me quedé sin saber el significado de ese extraño movimiento cada vez que lo vi hacer.

Fue también el caso del señor del rickshaw . Al final le di 10 rupias más y ya se marchó.




Mercado de frutas y verdura Devararaja: Este mercado aunque no excesivamente grande, bien merece una visita por su colorido. Un buen mercado para saborear el ambiente del día a día de la ciudad. Se puede entrar por varias calles pero lo mejor es entrar por Sayyaji Rd y es visitable por la mañana y por la tarde.
Mercado de frutas de Devaraja
La parte derecha de la entrada principal está las frutas y verduras donde predominan los plátanos y demás variedades de bananas. Hay que ver la cantidad de esta especie vegetal que se puede ver en cuanto tamaño, formas incluso colores, ya que hay muchos que tienen como una tonalidad rojiza.

También se ven muchas otras clases de frutas y verduras exóticas como jengibre, cilantro piñas chiles o tomates.

Otra sección para disfrutar de las flores muy usadas en ofrendas y celebración hindúes como los crisantemos y jazmín.

Pero para mí lo que más me gusto fueron los puestos de esencias naturales, perfumes, inciensos y sándalos naturales y sobre todo los de tintes. Estos puestos en particular son muy llamativos por los conos o cucuruchos de tiente en polvo que da un contraste de colores impresionante.

Mercado Devaraja. En un puesto de tintes y sándalos.
Algunos vendedores que me querían vender perfumes me mostraban una libreta para que leyera las buenas referencias en las que compradores españoles que habían pasado por allí a comprar anteriormente les habían escrito. Esta técnica es muy utilizada en India para muchas ocasiones por parte de guías turísticos, conductores de rickshaw y vendedores. Parece que uno lee algo en español y en tu argot te da más sensación de cercanía y fiabilidad. Lo que no saben estos vendedores es que algunos comentarios no son tan positivos o están escritos con cierta mala fe por parte de algún compatriota.

Maharaja´s Palace
Maharaja’s Palace: Este palacio es la joya de la corona de Mysore , la entrada fue de 20 rupias nada caro comparada con otras referencias turísticas sobretodo del norte del país. Me gustó los techos de madera, los mosaicos y cuadros de maharajás que se veían por sus amplias salas. Fue una lástima el no poder hacer fotos en su interior ya que ni siquiera estaba permitida la entrada de la cámara que debía ser depositada antes de acceder al palacio. En las inmediaciones pero dentro del recinto del palacio también un par de templos de cierto interés para el visitante. Pero lo más impresionante que dicen del mismo es su iluminación exterior con sus más de 97.000 bombillas encendidas los domingos por la noche de 7 a 8 de la tarde que no tuve la suerte de contemplar al no coincidir mi visita en domingo.

A la salida había los típicos vendedores ambulantes tratando de venderte folletos o postales del Palacio y también abanicos como los que podemos encontrar en España de esos de madera que venden en las tiendas de chinos y puestos que te hacían a instante jugos de caña de azúcar.

Si bien Mysore tiene lugares interesantes para ver como los que he descrito además de otros que no tuve tiempo de ver, está ciudad es un lugar que tiene mucho que ofrecer nada más pone uno el pie en la misma. El viajero ya se deleitará con el solo hecho de andar por sus calles sin ningún rumbo llenas de vendedores de fruta, sándalo y niños risueños que uniformados van a sus escuelas.

Después de dos días llegó ya momento de ir a la estación para regresarme Bangalore y por fin plenamente recuperado de mi gripe.