12 de marzo de 2017

LA SIERRA DE ÓRGANOS. Escenario natural mexicano y testigo de muchas películas Western



Sombrerete, México Diciembre 2011

El Centro-Norte de México esconde rincones naturales increíbles. Los paisajes semidesérticos, cactus y largas carreteras flaqueadas por impetuosos cerros son un constante en cualquier recorrido por esta amplia y despoblada área del país.

La Sierra de Órganos no es más que uno más de tantos de estos rincones, y que este viajero que os escribe, amante y gran admirador del Estado de Zacatecas, os quiere contar.

Esta Sierra está localizada a unos 30 km de la localidad de Sombrerete del Estado norteño de Zacatecas pero próximo de Durango. Sombrerete por cierto, que es un pueblo inscrito en la relación de los denominados "Pueblos Mágicos" de México.
Su arquitectura colonial dejará boquiabierto a más de uno, pero mi relato del mismo lo dejaré para otra ocasión.



Y os cuento este post de hoy porque no hace más de dos semanas estaba viendo la película de vaqueros "Ataque al carro blindado" en una televisión local.
V
iendo el paisaje de la película que se veía de fondo entre diligencias y caballos montados por John Wayne y Kirk Douglas, me dije: "¡uy si eso es La Sierra de Órganos!".
La trama y la acción de la película pasó a un segundo plano para mí y me fijé atentamente en los paisajes que se veían  tras los caballos, los indios y demás escenas de acción que se suelen ver en este tipo de películas.
En seguida fuí a mi álbum de fotos y se repetiá exactamente el mismo escenario de la película.
 



Cuando estuve en Sombrerete en Diciembre del año 2011, pregunté en la Oficina de Turismo la forma de llegar en transporte público. En esa oficina por cierto había fotos colgadas en color sepia con escenas de rodaje de esas películas del género Western. La chica muy simpática me dijo que no había transporte público que me llevara, pero que cada mañana una patrulla de la Policía Federal de Caminos hacía un recorrido por la zona y que podría preguntar para ir con ellos en su "troca" que es como llaman allí a las "PickUp".
 


Al día siguiente volví a la misma oficina y había otra chica que me advertía: "¿mi compañera le dijo eso? ¡Ni se le ocurra ir con los policías que le pueden mochar!".
"Mejor vaya en taxi, aquí los conocemos a todos y le acompañaré hasta el carro para ver si el taxista es de fiar"

La chica tan amable como la del día anterior me condujo hasta el taxi, acordamos el precio de 150 pesos y le advirtió: "Cuídame al señor ¡eh! Se apuntó el número de placa y licencia.

Seguidamente Ramón, que es como se llamaba el señor taxista, me llevó hasta allí por una solitaria carretera en un día soleado pero gélido. Clima muy normal en esa época en el altiplano mexicano.

No solo fue mi taxista. Muy conocedor de la zona, me explicó todo lo que sabía y alguna anécdota, no muy agradable por cierto, de cuando le atracaron a él y a su hermano a punta de pistola en esa misma carretera unos 10 años atrás.



Al llegar allí, no se veía a nadie. El relajante sonido del viento que silbaba entre pinos y mezquites era lo único que interrumpía el silencio absoluto, además de nuestras pisadas al caminar por el árido terreno y secas hierbas.


Me comentaba que era lugar también para encontrarse con fauna autóctona. Especies de mamíferos como el coyote, el gato montés, el jabalí y reptiles muy peligrosos como la serpiente de cascabel o la alicante. También aves como búhos que aquí les llaman tecolotes y  halcones. De todos estos animales, algún halcón es lo único que vi entre los claros cielos de la Sierra.
 


Lo cierto es que es un bello paraje. Salvando las distancias, para muchos que hayan andado por el Monument Valley de Arizona verán muchas similitudes con las formaciones rocosas de este mismo estilo. En La Sierra de Órganos no son tan rojizas pero igualmente son muy vistosas sus onduladas y caprichosas formas originadas por el roce del viento durante años.

La imaginación en buscar similitudes y darle nombre a formaciones que se parezcan a objetos es lo habitual en muchos lugares del mundo. En la Sierra de Órganos no es una excepción: La Copa,
La
Mesa de los Indios, Los Tres Frailes, Las Comadres, son ejemplos de rocas bautizadas con esos nombres.



Por añadir algunas películas que se rodaron aquí os cito algunas más aparte de la que os introduzco con el post: La Revancha, Gerónimo, One Man's Hero, El Mal, La Cucaracha,  Vívora Caliente, Los Cañones de Navarone y El Cavernícola. Actores de la talla internacional como Gregory Peck, John Wayne, Kirk Douglas, Anthony Quinn, Glenn Ford, Ringo Starr y María Félix han sido testigos de la belleza de este escenario natural durante el rodaje de sus películas.

Cabe decir también que gracias a las películas,  habitantes de comunidades rurales de la zona obtuvieron beneficios económicos en actividades de acarreo de material, herramienta y equipo, o ayudando al montaje de escenarios que de algún modo vino muy bien a la economía local.

Tras pasar casi dos horas disfrutando del paisaje sin ver a nadie excepto al taxista Ramón, era momento de regresar a Sombrerete. De camino pasamos por la Capilla de la Santa Muerte. Un elemento más de tantos surrealistas que puede uno encontrar en el territorio mexicano. Pero ese tema será para otro día.
Mientras tanto, os animo a recorrer el bello Estado de Zacatecas para visitar rincones como éste, y que a un servidor le dio mucho gozo conocer y vivir entre su noble gente...


By Carlos Martinez
Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografías sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

15 de febrero de 2017

ASTANÁ. La capital de Kazajistán y de la extravagancia

Astaná, Kazajistán. Agosto 2016
Astaná a pocos les sonaba cuando comentaba a amigos y compañeros de trabajo sobre los lugares donde estuve el pasado verano. Es tan desconocida como el país del cual es capital. Inspiraría a cualquier jurado de un concurso de misses para una de esas preguntas rebuscadas: "¿Cuál es la capital de Kazajistán?"
Geográficamente Astaná está también muy poco favorecida. Muy alejada de las zonas donde algunos viajeros son atraídos para recorrer la antigua ruta de la seda. Hay que recordar también la superficie del país, el noveno del mundo en extensión.


Pero Astaná es como Teruel, ¡existe! y por eso voy a comentar algo de ella en este post.
Después de haber visitado ciudades anteriormente como Dubái, Abu Dabi, o Doha, pensaba que no habría muchos más lugares de ese estilo fuera de esa zona del Golfo Pérsico.

Como en esas ciudades del Golfo Pérsico que menciono, en Astaná hay una misma causa que hace aflorar extravagancia mires por donde mires: El petróleo, cuyo poder económico que genera se traduce en arquitectura modernista con diseños con la firma de los más prestigiosos arquitectos del mundo, de edificios de formas inimaginables, avenidas y parques extremadamente cuidados de coloridas flores, y además con sus ciudadanos que visten con una exquisita elegancia en sintonía con la de su ciudad.
Un gran decorado, una monstruosa maqueta que a un servidor lo dejó atónito a primera vista.
Desde el gran ventanal del piso 41 donde se alzaba mi habitación, no me cansaba del entretenimiento de ver luces de todas las tonalidades y efectos que salían de cada icono arquitectónico de la ciudad, de puentes, mezquitas, rascacielos y edificios de tiendas departamentales.


Cabe decir que para llegar hasta allí volé desde Shymkent. Es un alivio por otra parte ver lo baratos que están los vuelos internos por el país. De otra manera llevaría muchas horas llegar de un punto a otro.

Cabe decir que Astaná va a acoger este mismo año la Expo 2017 y como lema "El futuro de la energía". Curioso, tomando en cuenta que su base energética se basa en el centrales térmicas y nucleares. Pero bueno es empezar con esa puesta en escena de intenciones para cambiar esa tendencia, y más contando con tan alta irradiación solar de que dispone el país.
 


Quizás esta Expo que organizan sea un buen motivo para que la sitúe más a la ciudad en el mapa mundial y quizás esta la estructura modernista haya influido a ser la organizadora.

Todo mi interés en esta ciudad empezó al leer un libro que me dieron en un Fitur desde el stand de Kazajistán y aprovechando el estímulo de la exención de visado para europeos de manera experimental por dos años. 
Ciudad caminable para ver los iconos más importantes como la Torre Bayterek donde se puede subir con ascensor y divisar una panorámica de la ciudad, si la claridad del cielo lo permite El Palacio de Conciertos que parece su cubierta a enormes pétalos verdes de cristal el Palacio de la Paz y Reconciliación en forma de una pirámide gigante, el Palacio de la Presidencia y su gran plaza donde se localiza, y muchos más por donde mirés. Sobre todo y lo que más llamó la atención fue la Mezquita Nur Astaná, que después de la Sheikh Zayed en Abu Dabi, es la mezquita moderna que más me ha gustado del mundo.
 


Dichas estas excelencias de Astaná, como no soy viajero de entretenerme con este tipo de ciudades más allá del tiempo que merece, y en busca de ver cosas más "naturales", cogí un autobús urbano sin saber dónde iba y sin rumbo determinado. A medida que se iba alejando de este gran decorado urbano, ya me di cuenta que todo ese glamour se iba perdiendo. Avenidas más normales y congestionadas, pero con la ventaja de poder comer en restaurantes asequibles, presencia de tiendas de frutas y de ultramarinos, un gran mercado central como cualquier otro para la venta de carnes, verduras, etc. y algún edificio religioso de naturaleza ortodoxo que me encantó como la Catedral de la Asunción.
 

Mucho más hacia las afueras se veía ya edificios de pasado soviético, y muy deteriorados. Carreteras mal asfaltadas, acequias malolientes y basura tirada por las cunetas. Era la otra cara de la capital que nadie ve o no interesa ser mostrada, pero que también hay que comentar.

Si os gusta comer, en Astaná os cometo que encontraréis unos buenos lugares para probar la comida kazaja. Ojo, puede no ser de agrado para muchos que no les guste la carne de caballo como el Besbarmak y que se come con los dedos o el Kazy. Pero para golosos también hay buenas opciones culinarias como los Baursaks que se toma en ocasiones especiales que recuerda al sabor de los buñuelos.

En resumen, Astaná aun siendo una ciudad desangelada, como sin alma. Una ciudad casi reinventada para ser capital de este gran país, sí merece una visita por breve que sea. Al menos dejará a más de uno boquiabierto, y  para un servidor, el colorido de las flores de sus cuidados e inmensos jardines no le pasará al olvido fácilmente...
 
By Carlos Martinez
Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografías sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

4 de enero de 2017

HA TIEN. El extremo occidental de Vietnam



 Vietnam. Hai Tien. Marzo 2015

Si miramos en un mapa la alargada costa de Vietnam, encontraremos un pueblo que despide el país a muy poca distancia de Camboya.
Hai Tien, a primera vista parece un pueblo de paso, nadie se apea, a no ser que vaya a coger un ferry a la isla de Phu Quoc, la cual que tiene cierto atractivo turístico.
A este servidor algo le latió del pueblo en su camino a Can Tho, que decidió bajarse del bus y pasar el par de días del fin de semana.
 

A veces cuando se toman este tipo de decisiones no planeadas se falla, pero esta vez creo que fue un acierto de pleno.

Hai Tien básicamente tiene una larga avenida central flanqueada por algunos hoteles familiares,  comercios y restaurantes que divide la ciudad en dos partes cuyo lado que da al mar es bastante atractiva.
Un colorido mercado de verduras y pescado por el día, y junto a él, otro nocturno no menos animado hacen de esta ciudad un entretenido paseo. Quizás porque me coincidió en fin de semana, pero había mucha familias cenado al aire libre fuera de los restaurantes locales. Los menús a un precio muy asequible y relacionado con productos frescos del mar.
 

Al final de la avenida en su otro extremo, y cruzando el Río Son Giang ya en su desembocadura, no cambia su animación pero ahora con barcas locales de pescadores junto a un paseo ajardinado.
Por pocos dongs te puedes dar un espectacular paseo con alguno de los pescadores que te lleva por manglares y barrios de gente que vive junto a los canales. Por cierto vi uno de los atardeceres más bellos que había visto hasta entonces.
 

Hai Tien tiene varias playas donde acude gente local. Todas accesibles en mototaxi por poco dinero. Yo opté por la Playa Mui Nai.
La playa no era espectacular. No tendría nunca una bandera azul de esas que da La Unión Europea, pero para mí fue una de las mejores experiencias viajeras que viví por el Sudeste Asiático. Muchas familias y grupos amigos sentados en una vereda paralela a la arena comiendo, bebiendo y sobre todo riendo. Cada cinco metros habría una familia, y desde temprano.
A medida que iba caminado iba preguntando en mi inglés apuntando con el dedo: "¿qué es lo que coméis?, ¿qué celebráis?, ¿que es eso que bebéis?"    


No sé si me entendían. Quizá ser el único occidental que había, llamó la atención a los locales, que en seguida me decían en su idioma cosas que no entendía tampoco, pero con los gestos  cualquiera podría saber que se trataba de una invitación a que me sentara con ellos. Hay gestos, sonrisas y expresiones que son universales para todos los humanos y que sabes que salen del corazón.
Fueron como ocho familias con las que compartí momentos mágicos. La frase que más recuerdo fue algo así como: "Mot Cad Nai Jó" cada vez que brindamos con una cerveza o un raro licor que no llegué a saber de qué hierba procedía. Imagino que la frase sería el equivalente a: "Salud", "por nosotros" o como decimos en Valencia "salut i força al canut".
 

Puercos enteros asados, cangrejos, gambas, langostinos, y cerveza, demasiada  para lo que acostumbra este viajero. Todo un ofrecimiento sin nada a cambio que valoraré toda la vida de aquella gente.
Para bajar los efectos del alcohol, un baño en la playa con ellos y una despedida con los brazos cruzados sobre mi corazón era lo que salió como agradecimiento.
Después, cuando la tarde iba cayendo era momento de tomar otra mototaxi para volver a Hai Tien.
 

Pasé la noche en el Hotel Du Hung donde me hospedaba, y a la mañana siguiente era ya momento de coger la mochila y continuar mi viaje por más Vietnam. El otro extremo del país estaba muy y muy lejos, y muchas más experiencias me estaban esperando...

By Carlos Martinez
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2 de enero de 2017

EMPEDRADOS PORTUGUESES POR EL MUNDO



En muchas ocasiones, cuando vemos una imagen de algún lugar, ya sea por internet, en una revista, por Instagram, etc. hay pistas que te ubican rápidamente a una región o área geográfica específica. 
Un templo budista, alguien tomándose un mate, un iceberg. En estos tres ejemplos que me han surgido de repente, nuestra mente se iría fácilmente al Sudeste Asiático, al sur de Iberoamérica y a Groenlandia.
Este mismo efecto nos ocurre cada vez que vemos un empedrado o mosaico portugués en una acera o calzada. De pronto nos sitúa en Portugal o en algunos países con pasado colonial lusitano.

Es un distintivo muy marcado de estos países, y al menos para este viajero que os escribe, los  admira cada vez que tiene un encuentro con ellos.
¿Y que tienen de especial estos empedrados?

Si bien el blanco marfil y el negro son los colores que más comúnmente forman los mosaicos, la armonía en su estructura y sus caprichosas formas nos hace suponer la especialización de su trabajo y distinción para los "calceteiros", que a golpe de martillo, y en cuclillas, van formando curiosas siluetas, uniendo adoquín a adoquín sin cemento a lo largo de las aceras y paseos peatonales.
El material de las baldosas suele ser por lo general de basalto o piedra caliza, y a pesar de que han sufrido alguna crítica por su facilidad para resbalarse cuando llueve, o de que se quede algún fino tacón entre los angostos huecos que hay entre baldosas, son parte del legado portugués en la mayoría de países de influencia lusa. 

Voy a presentar algunos ejemplos de los que he visto por Brasil, Mozambique, Macao y en Portugal.
Aunque también debe haber buenos ejemplos en países como Angola, Cabo Verde o Timor Oriental, países que no he tenido el gusto de visitar todavía.
 


En Brasil, los hay en la mayoría de las ciudades. Mayormente en sus plazas centrales y paseos importantes. 
¿Quién no los recuerda en la Playa de Copacabana o la de Ipanema en Río de Janeiro?
El modelo ondulado tan recurrido en empedrados es una estampa inconfundible de la Playa de Copacabana. Yo diría que debe ser el empedrado más largo del mundo.
En las ciudades costeras del norte que conozco como Natal, Fortaleza, Joao Pesoa y Recife también están muy presentes, y en algunas ciudades del interior.
 

Del continente africano con precedente portugués solo conozco Mozambique, y se encuentran en los lugares con más presencia de edificios coloniales. Para aquel que haya visitado este país, le vendrá un lugar a su mente: La Illa de Mozambique. Seguramente en esta pequeña isla conectada por un estrecho y endeble puente con el continente se concentra la mayor muestra colonial del país y por ende los mosaicos portugueses.


Si cambiamos al continente asiático, no habrá mejor lugar que Macao para verlos. Este territorio chino con estatus especial como Hong Kong y de afamados casinos,  huele a portugués por cualquier rincón. No hay calle en su centro que no disponga de sus característicos empedrados ondulados.
En otros enclaves asiáticos con pasado portugués como Melacca en Malasia o Cochín en India, no vi rastro de empedrados. No sé si en Timor Oriental existan.



Por último comparto una imagen de la Plaza de Santiago en Guimaräes. La histórica ciudad del norte de Portugal donde nació el país, pero no es más que una simple muestra frente a la multitud que podemos ver por todo Portugal. Lisboa, Oporto o Estoril entre otras, no serán para el viajero ciudades con excesiva dificultad para hallar estos empedrados.
Sirva este modesto post para cualquier viajero que visite este tipo de ciudades, tan cercanas a España ¿y por qué no? adquiera un gusto especial por este arte...

By Carlos Martinez
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