4 de enero de 2017

HA TIEN. El extremo occidental de Vietnam



 Vietnam. Hai Tien. Marzo 2015

Si miramos en un mapa la alargada costa de Vietnam, encontraremos un pueblo que despide el país a muy poca distancia de Camboya.
Hai Tien, a primera vista parece un pueblo de paso, nadie se apea, a no ser que vaya a coger un ferry a la isla de Phu Quoc, la cual que tiene cierto atractivo turístico.
A este servidor algo le latió del pueblo en su camino a Can Tho, que decidió bajarse del bus y pasar el par de días del fin de semana.
 

A veces cuando se toman este tipo de decisiones no planeadas se falla, pero esta vez creo que fue un acierto de pleno.

Hai Tien básicamente tiene una larga avenida central flanqueada por algunos hoteles familiares,  comercios y restaurantes que divide la ciudad en dos partes cuyo lado que da al mar es bastante atractiva.
Un colorido mercado de verduras y pescado por el día, y junto a él, otro nocturno no menos animado hacen de esta ciudad un entretenido paseo. Quizás porque me coincidió en fin de semana, pero había mucha familias cenado al aire libre fuera de los restaurantes locales. Los menús a un precio muy asequible y relacionado con productos frescos del mar.
 

Al final de la avenida en su otro extremo, y cruzando el Río Son Giang ya en su desembocadura, no cambia su animación pero ahora con barcas locales de pescadores junto a un paseo ajardinado.
Por pocos dongs te puedes dar un espectacular paseo con alguno de los pescadores que te lleva por manglares y barrios de gente que vive junto a los canales. Por cierto vi uno de los atardeceres más bellos que había visto hasta entonces.
 

Hai Tien tiene varias playas donde acude gente local. Todas accesibles en mototaxi por poco dinero. Yo opté por la Playa Mui Nai.
La playa no era espectacular. No tendría nunca una bandera azul de esas que da La Unión Europea, pero para mí fue una de las mejores experiencias viajeras que viví por el Sudeste Asiático. Muchas familias y grupos amigos sentados en una vereda paralela a la arena comiendo, bebiendo y sobre todo riendo. Cada cinco metros habría una familia, y desde temprano.
A medida que iba caminado iba preguntando en mi inglés apuntando con el dedo: "¿qué es lo que coméis?, ¿qué celebráis?, ¿que es eso que bebéis?"    


No sé si me entendían. Quizá ser el único occidental que había, llamó la atención a los locales, que en seguida me decían en su idioma cosas que no entendía tampoco, pero con los gestos  cualquiera podría saber que se trataba de una invitación a que me sentara con ellos. Hay gestos, sonrisas y expresiones que son universales para todos los humanos y que sabes que salen del corazón.
Fueron como ocho familias con las que compartí momentos mágicos. La frase que más recuerdo fue algo así como: "Mot Cad Nai Jó" cada vez que brindamos con una cerveza o un raro licor que no llegué a saber de qué hierba procedía. Imagino que la frase sería el equivalente a: "Salud", "por nosotros" o como decimos en Valencia "salut i força al canut".
 

Puercos enteros asados, cangrejos, gambas, langostinos, y cerveza, demasiada  para lo que acostumbra este viajero. Todo un ofrecimiento sin nada a cambio que valoraré toda la vida de aquella gente.
Para bajar los efectos del alcohol, un baño en la playa con ellos y una despedida con los brazos cruzados sobre mi corazón era lo que salió como agradecimiento.
Después, cuando la tarde iba cayendo era momento de tomar otra mototaxi para volver a Hai Tien.
 

Pasé la noche en el Hotel Du Hung donde me hospedaba, y a la mañana siguiente era ya momento de coger la mochila y continuar mi viaje por más Vietnam. El otro extremo del país estaba muy y muy lejos, y muchas más experiencias me estaban esperando...

By Carlos Martinez
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2 de enero de 2017

EMPEDRADOS PORTUGUESES POR EL MUNDO



En muchas ocasiones, cuando vemos una imagen de algún lugar, ya sea por internet, en una revista, por Instagram, etc. hay pistas que te ubican rápidamente a una región o área geográfica específica. 
Un templo budista, alguien tomándose un mate, un iceberg. En estos tres ejemplos que me han surgido de repente, nuestra mente se iría fácilmente al Sudeste Asiático, al sur de Iberoamérica y a Groenlandia.
Este mismo efecto nos ocurre cada vez que vemos un empedrado o mosaico portugués en una acera o calzada. De pronto nos sitúa en Portugal o en algunos países con pasado colonial lusitano.

Es un distintivo muy marcado de estos países, y al menos para este viajero que os escribe, los  admira cada vez que tiene un encuentro con ellos.
¿Y que tienen de especial estos empedrados?

Si bien el blanco marfil y el negro son los colores que más comúnmente forman los mosaicos, la armonía en su estructura y sus caprichosas formas nos hace suponer la especialización de su trabajo y distinción para los "calceteiros", que a golpe de martillo, y en cuclillas, van formando curiosas siluetas, uniendo adoquín a adoquín sin cemento a lo largo de las aceras y paseos peatonales.
El material de las baldosas suele ser por lo general de basalto o piedra caliza, y a pesar de que han sufrido alguna crítica por su facilidad para resbalarse cuando llueve, o de que se quede algún fino tacón entre los angostos huecos que hay entre baldosas, son parte del legado portugués en la mayoría de países de influencia lusa. 

Voy a presentar algunos ejemplos de los que he visto por Brasil, Mozambique, Macao y en Portugal.
Aunque también debe haber buenos ejemplos en países como Angola, Cabo Verde o Timor Oriental, países que no he tenido el gusto de visitar todavía.
 


En Brasil, los hay en la mayoría de las ciudades. Mayormente en sus plazas centrales y paseos importantes. 
¿Quién no los recuerda en la Playa de Copacabana o la de Ipanema en Río de Janeiro?
El modelo ondulado tan recurrido en empedrados es una estampa inconfundible de la Playa de Copacabana. Yo diría que debe ser el empedrado más largo del mundo.
En las ciudades costeras del norte que conozco como Natal, Fortaleza, Joao Pesoa y Recife también están muy presentes, y en algunas ciudades del interior.
 

Del continente africano con precedente portugués solo conozco Mozambique, y se encuentran en los lugares con más presencia de edificios coloniales. Para aquel que haya visitado este país, le vendrá un lugar a su mente: La Illa de Mozambique. Seguramente en esta pequeña isla conectada por un estrecho y endeble puente con el continente se concentra la mayor muestra colonial del país y por ende los mosaicos portugueses.


Si cambiamos al continente asiático, no habrá mejor lugar que Macao para verlos. Este territorio chino con estatus especial como Hong Kong y de afamados casinos,  huele a portugués por cualquier rincón. No hay calle en su centro que no disponga de sus característicos empedrados ondulados.
En otros enclaves asiáticos con pasado portugués como Melacca en Malasia o Cochín en India, no vi rastro de empedrados. No sé si en Timor Oriental existan.



Por último comparto una imagen de la Plaza de Santiago en Guimaräes. La histórica ciudad del norte de Portugal donde nació el país, pero no es más que una simple muestra frente a la multitud que podemos ver por todo Portugal. Lisboa, Oporto o Estoril entre otras, no serán para el viajero ciudades con excesiva dificultad para hallar estos empedrados.
Sirva este modesto post para cualquier viajero que visite este tipo de ciudades, tan cercanas a España ¿y por qué no? adquiera un gusto especial por este arte...

By Carlos Martinez
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24 de noviembre de 2016

MOSSORÓ. LA TIERRA DE LOS CANGACEIROS.


Mossoró. Brasil Septiembre 2013

En el oriente brasileño, mitad camino entre Fortaleza y Natal, se encuentra esta localidad poco conocida desde el punto de vista turístico pero que presenta algunos componentes interesantes para visitarla.
Tras cuatro horas de autobús bajando por la costa decidí pasar un día entero aquí sin tener mucho conocimiento del lugar.
Antes de llegar, no cesaba de ver sobre el horizonte numerosos caballos mecánicos extractores de petróleo. 


No muy acompasados en el movimiento entre ellos, no cesaban de bombear petróleo, subiendo y bajando sus bielas cuyo contrapesos producían el efecto de cabezas de caballos moviéndose. Una imagen la verdad muy curiosa que me trasladaba 30 años atrás en un viaje que hice por la carretera de la costa cubana.

Tras preguntarle a Fernandinho, el pasajero que iba a mi lado cuyas conversaciones amenizó mi viaje, me puntualizó que en esa zona se daba la mayor producción de petróleo de todo Brasil.
 

Mossoró no es una población excesivamente grande, no tiene una belleza que destelle mucha atracción para el turista, y las playas se encuentran muy alejadas del núcleo urbano. Aunque por lo que noté, si es bastante tranquila y con gente muy cálida con el foráneo.


Personalmente me gustó conocer de primera mano la historia de los cangaceiros a través del Memoria de la Resistencia. Un complejo histórico al aire libre en la Avenida Río Branco.

¿Y quienes son los cangaceiros? Groso modo, fueron unos hombres que actuaban fuera de la ley formando bandas entre los años veinte y treinta del siglo pasado. Su misión era atacar haciendas en poder de terratenientes, saqueándolas, y ejercitando el bandolerismo en estado puro.
En esta región del noreste de Brasil era la que tenían mayor presencia. Por su aspecto recuerda a una mezcla entre Napoleón y Pancho Villa.
 

También entre sus violentas acciones estaba el cortar los hilos del telégrafo, asaltar trenes de viajeros y carga, las estaciones ferroviarias,  e incendiar automóviles y camiones de aquella época.
  

Al mismo tiempo los coiteiros eran gente civil que les ayudaba con víveres y refugio además de proporcionarles información para protegerlos de la policía.
Lampiäo apoyado por su esposa María Bonita fue el cangaceiro más célebre de todos, y hoy en día han pasado ambos personajes a ser en cierto modo, parte del folclore del Estado de Río Grande del Norte.
 
A parte de este aspecto histórico, Mossoró es una agradable ciudad para pasear, con zonas verdes y no requiere la necesidad de usar transporte público. Dividida por el río Mossoró que la cruza, y algún edificio a destacar como la Catedral de Santa Lucía o el Teatro Municipal,  para este raro viajero que les escribe, hay dos cosas  indispensables y diferentes que no olvidará de su paso por Mossoró: La Churrasquería  Gauchinha y el Cementerio de San Sebastian
 La churrasquería de estilo rodicio, en la calle Bezerra Mendes, es de los pocos lugares en mi vida he comido la mejor carne, y hasta saltar los plomos. Un lugar muy popular, de gran ambiente y amabilidad. Lo más importante, a un precio muy asequible ¡Claro! no apto para veganos. 

En cuanto el cementerio, lo encontré por casualidad. Os parecerá un tanto macabro, pero en este cementerio además de ver más gatos que familiares que visitan a sus difuntos, me quedé prendado con el refinado estilo de los panteones. Muchos de los difuntos fueron cangaceiros. Como muchos cementerios del mundo, visitar estos lugares por lo que desagradable que parezca, son parte de la identidad de un pueblo.
 



Seguramente me perdí muchos más lugares de Mossoró, pero valga como una introducción para que sea visitado más a fondo a todo aquel quién desee pasearse por el noreste de este gran país...

By Carlos Martinez
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11 de noviembre de 2016

LOS PETROGLIFOS DE CHOLPON ATA



 Kirguistán. Cholpon-Ata. Julio 2016

Cholpon-Ata es una localidad turística hacia el oeste de Kirguistán muy recurrida por visitantes de la cercana Kazajstán y de Rusia. La gastronomía, naturaleza, afinidad idiomática y sobre todo la presencia del Lago Issik-Kul, hace de esta ciudad un destino habitual de turistas de estos países.

Este lago es reconocido como el segundo más alto del mundo tras el Titicaca, y sus playas de tranquilas aguas en una destacable infraestructura hotelera supone un buen reclamo turístico en el escaso periodo estival del que dispone esta zona del Asia Central.
Pero más lejos de ello, no me referiré en este post a este aspecto turístico de sol y playa, sino a su riqueza arqueológica.

Hacia las afueras del alargado casco urbano que bordea la costa podemos acceder a la Reserva de Petroglifos de Cholpon Ata.
 

Desde el centro tomé un taxi. Hay que decirle algo así como "saimalotas" que debe significar petroglifo en el idioma kirguis o mostrarle alguna foto del lugar sacada de alguna web y pactar un precio. No sólo para ir, tambien para volver, ya que desde allí es complicado encontrar uno. Cuando llegué a la intempestiva hora de las cuatro de la tarde y cuando el sol pegaba con justicia, no había nadie en este gran complejo natural excepto algún halcón que sobrevolaba la zona y considerables piedras esparcidas a lo largo y ancho de la reserva cuyo horizonte llegaba hasta la cadena montañosa que se veía en frente.
 

Entre esas piedras, algunos y contados petroglifos que se detectaban por los pequeños cartelones descriptivos a su lado.

Básicamente y como en cualquier zona de petroglifos del mundo, se distinguen figuras e inscripciones grabadas en las piedras con escenas de animales, caza o armas prehistóricas.

Se presupone que los grabados fueron obra de unos pueblos que se establecieron en esta área desde dos milenios antes de nuestra era y hasta seis siglos después. En concreto, aparecen animales similares a los leopardos que debieron tener presencia en Asia Central, ciervos y hasta perros.
 

Como en todos estos tipos de lugares, no falta ese toque de misticismo en el que se intenta buscar por la posición de las piedras algún significado astronómico, alineación de astros, etc.
En realidad y con cierto escepticismo desconozco la veracidad de esos datos.

Algunos petroglifos están bastante deteriorados por erróneos procesos a la hora de restaurarlos, y con el musgo, se dificulta su visualización. En otros casos si se detectan a primera vista los símbolos y detalles.
 
Son 42 hectáreas, pero entre media y una hora caminando por las piedras donde hay petroglifos es suficiente para darse una buena idea del lugar.
Al final y cuando iba a abandonar este recinto arqueológico, se me acercó una señora que debió estar a cargo de la reserva arqueológica y me cobró no más de 40 SOM (0,50 €).

Muy cerca de allí y aunque no tenga nada que ver con el centro arqueológico, hay un impresionante mausoleo llamado Oluya que os dejará boquiabiertos. Se encuentra justo en frente del lago que bien merece una visita.

Después, y tras ver tantas piedras, un baño en sus tranquilas y frías aguas de la playa o bien degustar el beshbarmak, el plato nacional de Kirguistán,  puede ser un buen colofón para cualquier viajero que desee terminar una buena tarde de arqueología...

By Carlos Martinez
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31 de octubre de 2016

11 CURIOSIDADES SOBRE ABIYÁN

Abiyán. Costa de Marfil. Octubre 2016

Recién llegado de Costa de Marfil, os dejo unas impresiones que me ha dejado esta gran ciudad. Erróneamente se le atribuye la capitalidad del país, pero sin duda es una de las urbes más grandes de África Occidental. Muchos verán similitudes con otras grandes ciudades africanas.

1-Las panaderías, o boulangeries: A diferencia de otros países de la zona con pasado colonial británico, en Abiyán, su herencia francesa queda muy marcada en las panaderías en cuanto a su selecto pan, bollería y fina repostería. La particularidad que tiene es que no accedes nunca al interior. El mostrador es el propio escaparate donde está todo expuesto y desde fuera seleccionas las piezas que deseas y lo pagas. Seguramente antes que tú, ya la habrán catado algunas moscas que merodean por las vitrinas, pero si no eres muy escrupuloso, vale la pena surtirse de estas panaderías.
 


2-Los carritos ambulantes de café y té:
O mejor dicho de Nescafé y Lipton, que son las dos marcas con las que trabajan.
Los verás por todos los lados en la calle en forma de bidón con ruedas. Por el equivalente a 15 ctms, de euro te puedes tomar cualquiera de los dos. Los reconocerás a primera vista. Los hay por todos los lados.



3-Si ves un blanco o blanca, es de El Libano: O casi seguro que lo sea. Hay otras comunidades blancas de europeos, sobre todo de franceses y también asiáticos, pero el 95% de los que veas, serán de origen libanés. Se ubican en el área de Marcory y Tricheville. Además de verlos en la calle, sus negocios y restaurantes tienen bastante presencia en estas zonas. Si estais antojados de comida libanesa no os faltará. Las mujeres, muchas de ellas con velo, las reconoceréis a primera vista. Recurriréis a ellos para cambiar moneda, dado que no es tan fácil encontrar casas de cambio a primera vista.


4-Maggy te quiere ayudar: Si, las pastillas de caldo y este eslogan típico que en España se escuchaba por muchos años en televisión, está muy presente en Abiyán. Mercados cuyos techos son cubiertos completamente por lonas de la marca. Programas de televisión patrocinados por Maggy, manteles de restaurantes de Maggy y enormes carteles publicitarios de Maggy. Un tanto machista por cierto :"Avec Maggy, chaque femme est une étoile", algo así como que con Maggy, cada mujer es una estrella.
La verdad es que Maggy tiene mucha presencia en el día a día de los marfileños.
 

5-Flag y Bock: Si te gusta la cerveza, estos nombres serán los que te acompañen en tu estancia. Hay otras marcas importadas como Tuborg, Guiness o Castel, pero éstas de origen marfileño no te van a decepcionar. Y además más económicas. Acostúmbrate a disponer de 700 francos para pagarlas. Si das un billete de 1000, quizás te cueste eso. No sé que pasaba que casi nunca tenían 3 monedas de 100 para cambiarme.
 

6-Loteria de visados de USA: Para muchos marfileños, el sueño no es que les toque la primitiva, sino la tarjeta verde americana, la famosa "Green card" para poder emigrar a Estados Unidos con derecho a trabajar allí. Lo admito, yo tambien he solicitado esa tarjeta verde varias veces y nunca me tocó. Es un trámite gratuito que se puede formalizar online, pero aquí se convierte en negocio a través de carpas colocadas en la calle y te lo tramitan por tí. Las hay por las vías principales instaladas en los lugares de paso y con más concurrencia de gente.
 

7-Las trampas de las aceras: Caminar por las aceras puede resultar tortuoso si no estás pendiente de donde pisas o por donde pasas. Muchas aceras son baldosas de cemento sobre la canalización de aguas negras y muchas faltan. Auténticos agujeros negros como los del espacio. Si caes, puede ser catastrófico. De noche, la iluminación de las calles no es precisamente la Feria de Sevilla y el peligro se acrecenta. Lo mismo pasa con las cloacas, y alcantarillas que no tienen tapas. Esta situación os será familiar para los que hayan viajado por otras grandes ciudades africanas. Otro peligro son los carteles publicitarios, en especial para personas de talla superior a 1,70 metros ya que si no te fijas te puedes dar con la cabeza con más de uno.

 

8-¡No digas café, di Nespresso!

Para los "cafehólicos", un servidor lo es. Si os apetece echaros un café más o menos fuerte seguramente tendrá que ser un Nespresso. Si esperas algo más, será complicado, a no ser que vayas a un coffe-shop de algún centro comercial y a precios elevados. Muchos negocios se banaglorian de tener la famosa cafetera del Cloney como si fuera el "no va más" en café. Ahora cada vez que me echo un Nespreso en casa, me acuerdo de aquellos momentos que el señor que llevaba su pequeño negocio de café, me hablaba de las excelencias y la importancia de tener esa cafetera que cuidaba como su mejor hijo.

9-Los maquis:
¿Quieres comer barato? Ve a un maqui. Así es como se les llama a los restaurantes de comida local. No encontrarás mejor lugar para comer sin gastar mucho dinero comida marfileña, y de paso socializar con la gente.
Son restaurantes al aire libre o en una terraza. Para comer, no hay mucho donde elegir. Generalmente pollo, pescado y arroz. Quizás algun estofado marfileño como el kedjeneu. Por el equivalente a 3 euros puedes comer incluyendo una cerveza. Son lugares muy populares. Bien es cierto que no hay que esperar un lugar limpio y aseado, pero son restaurantes muy recurridos si vais con presupuesto ajustado.
  


10-Cuidado con orinar en la calle:
No sé si sea cultural, pero el orinan en la calle es algo muy habitual, en especial entre hombres y niños. ¡Pero ojo! que uno se puede atener a una multa. Solo habrá que elegir el modo de pago entre pagar en francos o hacerlo con algún mamporro.



11-Los mercados de vacas y cabras:
Hay varios en Abiyán, pero uno en particular es aconsejable visitar, el de Port-Bouët. A lo largo de la vía del ferrocarril aprovechando la escasa frecuencia de trenes, se convierte en un mercado de ganado. Vacas y cabras copan el género, pero también burros y ovejas. Es cuestión de pactar precio y es tuyo. Verás cómo más de uno después de comprar la cabra, ésta pasará de la vía al maletero del taxi para llevárselo a casa. Es un interesante paseo dominical caminar a lo largo de la vía y ver el ambiente del mercado. Te parecerá tan curioso verlo como para ellos verte a tí...



By Carlos Martinez
Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografías sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

7 de septiembre de 2016

HOSPEDARSE EN UN TEMPLO BUDISTA EN COREA DEL SUR


  Corea del Sur, Gongju-si. Agosto 2015

Sí ¿y por qué no? Es un modelo de hospedaje en auge en Corea de Sur y una buena manera de integrarse,  conocer de primera mano la vida de los monjes budistas y acercarse a la naturaleza.
Los hay a lo largo del país, pero se centran más en el zona oeste y sur. En mi caso visité el Templo Magoksa, a unas tres horas de la capital coreana.
No son fáciles de acceder en transporte público. Esto vaya por delante. Gracias a mi amiga Youngbin que conocí en mi primer viaje de los tres que he hecho a este país, y su cómodo coche, todo fue más fácil.



Cuando llegué  me recordó al primer día que hice el servicio militar en el Regimiento de Ferrocarriles. 
Te dan un traje azul "a  medida". Como digo yo, a medida que uno llega allí, y el primer uniforme que pillan. Da igual si eres alto, gordo o bajito. En mi caso me sobraba uniforme por todos lados. A las chicas se lo dan de color verde limón.

También te piden tus datos personales. Muchos más de los que te piden en un hotel, te dan un juego de toallas y te muestran la habitación del estilo hanok donde vas a dormir. Las típicas casas de madera tradicionales de Corea. Si nos os habéis hospedado nunca, matáis dos pájaros de un tiro
La habitación es muy basica, con una colchoneta espesor papel de fumar y un pequeño cojín relleno de arena. En teoría no pueden dormir parejas, pero no os preocupéis si es el caso, pues hacen la vista gorda.




Pues paso a contar algunos aspectos fundamentales de la estancia en este templo budista. Las normas de etiqueta, la manera de actuar y comportarse, además de un horario estricto, resumen un poco la estadía. Perfectamente por lo que me han contado, es extrapolable a cualquier otro templo del país.

El hap jang: Es como llaman ellos al saludo que hacen posando con las palmas de las manos en el pecho y haciendo una reverencia moviendo la cabeza hacia abajo. Es el gesto habitual cada vez que cruces con alguien, sea monje o no y al pasar frente alguna estatua de Buda.


 
El silencio y el seon: Obviamente no deja de ser un lugar religioso y requiere silencio como de cualquier lugar de culto otra religión. No se trata de estar callados pero si ser comedido en el volumen y conversaciones exaltadas. El seon o la meditación también forma parte de modo de vida en un templo según ellos para alcanzar la "iluminación".
  

La comida monástica o el Barugongyang: Coges tu plato y una mujer te va suministrando de lo que le digas y veas expuesto. No hay mucho donde elegir. Por supuesto nada de origen animal. Una sopa muy ligera y arroz blanco no falta nunca entre otras verduras locales. Comida más bien austera. Nada de cervezas, vino ni refrescos.
Se conoce también a este tipo de comida de cuatro cuencos, pero de lo que se trata básicamente, es ser agradecido con las personas que con su trabajo han hecho posible desde la producción de alimento hasta el mismo momento que lo tenemos en la mesa. Comed despacio, con respeto, sin ruidos y saboreando. Al terminar, tú mismo has de lavar en un lavadero, los palillos metálicos, vaso y platos.




El chasu : Es como llaman a la postura de ir caminando con las manos cruzadas. Sobre todo al seguir a un monje con lo que damos sensación de contemplación interior y respeto hacia los demás.

La ceremonia del té o el dado: Un monje os servirá por la tarde el té en un cuarto y tendrás la ocasión de convivir con otros huéspedes locales y viajeros como vosotros. Si teneis suerte, acompañado de unos dulces hechos de arroz (yugwa). Aprovechamos para jugar después al yut. Un juego de mesa muy popular en Corea
 


Ullyeok: Son trabajos comunitarios que hace el huésped de manera altruista. Entre esas labores puede ser barrer, ayudar en la cocina o en la jardinería. A mí no me tocó, pero son muy comunes en estas estadías.

Ceremonias propias del Budismo y Dharma: Se insta a asistir al templo aunque no sea obligado. Fui por la tarde antes de la ceremonia de té y a las 3:30 de la madrugada. Sí, has leido bien a esa hora tan temprana. La de antes de amancer se llama Dharma en la sala principal de Buda según ellos para dar limpieza a esos pensamienos inconexos que todos tenemos. Y tendrás que afinar la garganta para los cantos que dirigirá el monge en el altar. La mayoria muy monocordes. Hay una un folio plastificado con los cantos a tu disposición para que no te pierdas. Hay que seguir los pasos del monje que celebra la ceremonia. Lo mejor es ponerse atrás del todo para ver lo que hacen los demás. No hagáis fotos. Yo incumplí la regla como podeís ver en la foto del encabezamiento.

 

Hay ratos muertos que son aprovechables para visitar por tu cuenta en templo. También te enseñan cómo tocar la gigante campana con el tronco que cuelga no menos grande.

Normalmente estos templos están en plena naturaleza y es una pena no aprovechar para hacer alguna caminata. En el Templo Magoksa tiene incluso las sendas marcadas para dar un bonito paseo por ellas.
Lo mejor es hacerlo en el amanecer pero os hablo del verano. Con las gélidas temperaturas del invierno será otra cosa. En Corea los inviernos son de los duros. Os lo puedo asegurar de un Enero que fui.
 

Vuelvo a hacer hincapié en la rareza de los horarios. Acostarse a la hora de las gallinas y levantarse antes de que cacareen es lo natural en estos lugares.

No hay que olvidar tampoco que son templos visitables por gente que no se va a hospedar y nada más van a ir a verlos. Generalmente domingueros, familias locales que aprovechan para visitarlos pagando una entrada en un horario determinado. Por lo usual a media mañana y los fines de semana pueden estar más concurridos. Lo comento para evitar en lo posible estos días para hospedaros.
Es una buena ocasión para que apaguéis el teléfono móvil y os aisléis aunque sea por dos días del mundo exterior. Sí sé que es difícil hoy en día. Pero también se trata de eso ¿no?
 Por su puesto que no encontraréis ninguna red wifi, ni falta que os hace.
Y es importante reservar con antelación.


En resumen, si vais a Corea del Sur, es una experiencia que no olvidaréis. Una original manera de hospedarse, y no encontraréis mejor lugar para desconectar de todo y vivir de cerca la vida monástica de los monjes budista de Corea del Sur. ¿Os hace?...


By Carlos Martinez

22 de junio de 2016

LA CANTINA MEXICANA. UN LUGAR PARA OLVIDAR LAS PENAS



Una vez escuché del escritor Arturo Pérez Reverte algo así como: "Invita a un tequila a alguien en una cantina y tendrás un amigo para toda la vida". No sé si tanto así, pero si encontrarás por un buen rato a alguien con quién platicar y socializar de manera muy profunda. El alcohol cuando entra en juego, la lengua se suelta más y la gente es más proclive a hablar. Una obviedad, en México y en la China.

En España, la cantina se relaciona más al bar de un cuartel militar o el de una estación ferroviaria. En México, el concepto es muy diferente. Más que un bar, es tradición y uno de los pocos reductos que aún quedan del México revolucionario.

No en vano en muchas de ellas, en la entrada mantienen el cartel "Prohibida la entrada a mujeres, curas y hombres uniformados", como si el tiempo se hubiera parado en aquella época. Otras variedades pueden ser incluyendo niños, boleros (limpiabotas), o hasta enfermos mentales.
Son muchas las que he visitado a lo largo de la República Mexicana y las visito para tomarme una cerveza en momentos de calor y de descanso. Mucho más informal  que entrar en un restaurante donde seguramente te den una carta para que comas, y no está muy bien visto que solo te tomes una cerveza.
 
 
Suelen tener una entrada desapercibida, sin ventanas exteriores y visibles si solo pasas por delante de la puerta. La mayoría están ocupadas por hombres. México es un país machista. Hay que admitirlo.
Si bien es cierto que cada vez más se animan las mujeres a entrar tranquilamente solas o acompañadas de sus parejas, aún se tiene ese estigma de que una mujer en una cantina se relaciona a una prostituta, pero como digo afortunadamente esa idea va desapareciendo e incluso algunas son cantineras las que sirven detrás de la barra.

Son también lugares muy folclóricos en cuanto tienen su típica rockola para que eches una moneda y empiece a sonar la música.  Generalmente música de la época revolucionaria, corridos y del estilo norteño. Antonio Aguilar, Vicente Fernández, Tigres del Norte y temas del gran José Alfredo Jiménez no estarán ausentes en esa rockola. 

Esa imagen de mexicanos sombrerudos sobre la barra es tan previsible como cierta. Muchos toman y toman sin mesura. El cantinero conoce el límite de cada cliente para poderle cobrar.
Caballitos de tequila, uno tras otro, pero también cervezas locales. Nada de cervezas internacionales. Ya sea en botellín o en caguama, que son la equivalente a las típicas litronas que se toman en España.
Por el color del suelo y su desgaste, puedes deducir como en los aros de un tronco, los años que tiene la cantina. Su baño o aseo, solo diseñado para hombres, es un mingitorio todo él. No hay mucha diferencia entre la zona donde se orina y dónde no. Hay algunos que es literalmente la pared de enfrente de la barra donde corre un continuo chorrillo de agua en un canal en la parte inferior y que apenas disimula el olor de orina. Muchas veces con una capa con bolas de alcanfor como las que se ponían en la ropa para las polillas.

Cuadros alusivos a la revolución, marcas de tequila, y cómo no, algunos posters de chicas con más bien poca ropa es lo que adornan sus paredes.

Detrás de la cantina, el cantinero. Seguro que no habrá escuchado ningún psicólogo del mundo más problemas de un paciente como los que escucha el cantinero de su cliente.
Hay una frase en México que dice: "a palabras de borracho, oídos de cantinero". Ninguna mejor para describir su faena diaria. Respaldado siempre por una vitrina detrás de una buena colección de tequilas, mezcales y muchas más bebidas espirituosas.

Seguramente si entras en una cantina, encontrarás la curiosidad por parte de cantinero y de sus clientes. "¿Quién será este?" "¿Qué vendrá a hacer aquí?". Pero no temas, es un lugar para socializar como muy pocos. Escucharás mil historias de braceros. Hombres que cruzaron al otro lado. Forma de referirse a su paso a EEUU, historias de éxitos y fracasos amorosos, y épocas doradas que nunca regresaron más. Muchas veces no entenderás nada por el vocabulario, y otras, por la deficiente vocalización por el alcohol.


En fin, si vas a México, no dudes nunca de entrar en una cantina. Las hay más o menos míticas. No os voy a recomendar ninguna en particular. Las hay en todos los lugares, y si no, preguntando te dirán de alguna.
No sé si encontraréis un amigo para toda la vida, pero seguro que aprenderás muchas historias. Historias y sueños que se diluyen poco a poco en cada trago de tequila...

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13 de junio de 2016

LAS RUINAS DE TAZUMAL. EL SALVADOR PREHISPÁNICO



Chalchuapa. EL SALVADOR. Diciembre 2012

A menudo solemos apuntar a México como el rey entre los países americanos para conocer el rastro de las culturas precolombinas en cuanto a Centro y Norte América se refiere. Es cierto, pero no nos podemos olvidar que países como Guatemala, Belice u Honduras tiene un arraigo tan importante como el mexicano. Copán o Tikal son muy claros ejemplos.
El Salvador, que no es un secreto para mí decir que es el país que más adoro de Centroamérica, también cuenta con algunos referentes para destacar.
Uno de ellos sería el caso de las Ruinas de Tazumal.

Se encuentra en la localidad de Chalchuapa, a unos ochenta kilómetros al oeste de la capital salvadoreña.

Cuando llegué, sobre las diez de la mañana, no había nadie. Observé en la taquilla junto a la entrada del recinto un pequeño cartel donde se leía: "1$ salvadoreños y 3 $ extranjeros". Sin preguntar, le dejé un dólar y no le debió parecer al funcionario que yo era extranjero, porque me dio el tiquet con naturalidad al dejarle el billete verde.

A través de un corto camino cubierto de hojarasca procedente de los árboles que lo flanquean, se llega a la pirámide de Tazumal.

Quizás el viajero se espera algo más impactante. Bien, es básicamente una pirámide pero que tiene su historia y que también tiene su corazoncito.
Se nota que ha sido remodelada recientemente si se compara con los restos de columnas en bastante mal estado que debieron pertenecer a un templo que quedaría a un lado.
Eso sí, a la pirámide se puede subir por un lateral.
No me quedó muy claro cuál era el origen de los pueblos que la construyeron, pero según leí en los explicaciones del museo que hay en el recinto, tiene rasgos de la cultura Tolteca con muchas similitudes con las ruinas de Tula en el Estado de Hidalgo (México). Se conoce que los materiales de piedra y mortero para formar los muros de mampostería y el barro compactado es también muy común en el altiplano mexicano.
Como digo, el recinto dispone de un humilde "museo de sitio", nombre muy familiar que escucharéis en muchos lugares de México y Centroamérica para referirse al recinto con expositores donde se alojan la variedad de hallazgos encontrados y preservados del lugar arqueológico.
En éste tiene interesante las vasijas de barro, pero  el hallazgo estrella es el Dios Xipe-Totéc. Muy bien conservado por cierto. Uno de los dioses más conocidos de Mesoamérica que representa la fertilidad, la primavera y la renovación según se leía en la explicación bajo sus pies.
 

Con una hora fue más que suficiente para verlo todo. Un servidor era el único visitante y eso es siempre de agradecer a la hora de ver estos lugares y sobre todo para los amantes de la fotografía que no le guste que se las arruinen con la presencia de turistas en sus fotos.

Desde Santa Ana tomando el bus 218 os dejará muy cerca.
Y como digo, para los aficionados a la arqueología prehispánica puede que no les colme mucho sus expectativas,  pero es una buena excusa para visitar de paso Chalchuapa, su mercado, y ¿por qué no? su colorido cementerio que está justo detrás de las ruinas. Que por cierto me encantó...

By Carlos Martinez

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